viernes, 11 de diciembre de 2015

Si quieres conservar los amigos...

como decía mi abuelo, si quieres conservar los amigos no hables ni de política ni de religión.
Y es algo que he mantenido al pie de la letra siempre que he podido o la amistad me lo ha permitido. Ha habido amistades que han querido discutir temas engorrosos, controvertidos, etc... Lo siento mucho, no soy una persona amiga de los debates y discusiones, soy tranquila, e igual que respeto otras mentalidades, quiero que respeten la mía, y visto que el respeto es uno de los valores que no se inculcan en todos los colegios o en todas las familias, o por culpar directamente, uno de los valores que no cala en la sociedad, no hablo abiertamente de lo que pienso. Incluso si me preguntan, evadiré los temas. No soy cobarde, soy consciente de quién tengo delante y de si la discusión merecerá la pena, o si por el contrario, hará que pierda otra amistad más.
Porque sí, hay ciertas discusiones (entendidas de manera literal, no en el mal sentido), que desgastan las amistades desde el punto y hora en el que tu amigo presume de respetar otras ideas pero quiere hacerte ver que la tuya es: retrógrada/progresista/extrema/superficial/un largo etcétera.
Como he visto a lo largo de mi vida que si se da una opinión, siempre habrá alguien que quiera echarla por tierra, prefiero reservarla para mí y no discutir. En muchos casos incluso la cultura que se tenga para hablar del tema es un punto en contra porque el interlocutor no la aprecie o como ignorante no la sepa apreciar. (es lo que tiene la ignorancia, en cuanto presumes de su carencia, se hace más presente que nunca).
La única opinión política, aunque yo la veo más de sentido común, humanidad y corazón, es la condena de cualquier terrorismo y abuso de poder para crear terror y acabar con vidas. Usar las palabras "libertad" y/o "Dios" como si fuesen banderas para justificar asesinatos, masacres, y muchas más atrocidades me parecen una de las mayores locuras de la humanidad. Pero no una locura enferma, pobres enfermos mentales y sus familiares a los que se les robe el concepto de su estado de salud para nombrar esto. No. Me refiero a pura locura, ciega en muchos casos, inepta en otros.
Ésa será la única opinión política que podrán leer aquí, mi condena a cualquier tipo de terrorismo y barbarie.
Ni perdono ni olvido, ni el terror ni a las víctimas. 


lunes, 2 de noviembre de 2015

Vámonos de boda...a la mía no.

Me pidieron hace tiempo, perdón por el retraso pero últimamente corro más que en el encierro de San Fermín y no hace más que pillarme el toro, un post sobre mi experiencia con las bodas alemanas.
A decir verdad sólo he ido a dos, y he aprendido que menos es más. Me explico.
Imaginando una boda española automáticamente pensamos: unos 200 invitados, entre los que no sólo cuentan los amigos y familiares de la pareja, sino también las pandillas de los padres (esa amenaza materna cuelga sobre mi cuello cual guillotina sobre Maria Antonieta), a veces vecinos y normalmente compromisos varios de pareja, padres y hermanos. (No tengo tanto cuello para tantas guillotinas, ni que yo fuese un Fuet) Perdonen que se me vaya la pinza, pero este tema me da miedo.

Volviendo al hilo. Nadie se imagina una boda en España en plan familiar e íntimo, implicando con íntimo unas 20 personas a lo sumo. Frase de mi madre: eso no es boda ni es nada.
La primera boda a la que fui sí que podía contar con unos 200 invitados: 2 familias grandes, amigos del cole, el instituto y de la Universidad. A decir verdad, la pareja es un encanto, adorables. La segunda boda fue mucho, pero mucho, más pequeña. Si llegábamos a 50 creo que me estoy pasando. Familiares de línea directa, 2 familias pequeñas, y amigos extremadamente cercanos.
Si nos atenemos a celebración, ambas distan bastante de una celebración española, al menos como yo la conozco. Las horas de celebración tampoco ayudaban a organizar otra cosa.
La primera boda fue a media tarde en una pequeña capilla en una de las múltiples aldeas bávaras que riegan el paisaje, y la celebración en un salón de celebraciones con jardín, ya he dicho que éramos casi 200. Empezó con tartas y café hasta que fue la hora de cenar y se abrió el buffet. Mi cara fue un poema al tener que levantarme a elegir mi comida. Pero pensándolo luego, creo que es la mejor manera de no tener que elegir menús para vegetarianos y otro para carnívoros. Cada uno elige lo que quiera. A la cena le siguieron los juegos, tan...me cuesta encontrar la palabra, ¿adorables? ¿monos? ¿cursis? ¿ingenuos? Cada uno los percibe de una manera.
Si no se ha estado en una boda alemana es difícil imaginarse estos juegos en una celebración de boda, pero lo resumo fácil: el catering tiene tiempo de recoger platos y preparar los postres. Cada invitado, o grupo de invitados, le prepara algo a los novios como regalo: una canción, un vídeo, un juego de adivinanzas, el juego de las sillas... hay de todo y al final se lo pasa uno pipa. A mí personalmente me encanta el de adivinar qué tienen en común los invitados:
Se coloca a la pareja de cara al público y alguien, bien con tarjetas grandes, bien con diapositivas, va pidiendo a los invitados que se levanten según: tengan gafas, conozcan a la novia, vivan a más de X Km...parece un juego bobo, pero se entretiene uno mucho, sobretodo si no tiene que adivinar.
Y como ya he dicho antes, a los juegos le siguen postre y música. Aquí la fórmula es igual que en España: los novios abren el baile con una melodía o canción y le siguen los demás.
La segunda boda fue civil en un hotel junto al lago, a medio día, y pasaron la tarde de merienda en el jardín viendo cómo bañaba el sol los Alpes antes de ponerse. Fue una maravilla de sitio.
                                         Vistas de los invitados durante el "Sí quiero"

En la primera boda, muy bávara, hubo incluso bailes típicos bávaros. Ya ahí decidí no reírme nunca cuando viera al Teutonovio aprender a bailar sevillanas, yo era un pato: ahora a este lado, ahora al otro, ahora vuelta, y otra vuelta, y ahora otra, y otra, y ahora cambia de pareja... Por lo menos había que bailar agarrados.
En cuanto a los invitados, puedo decir que es lo que más me chocó. En ambas se habían arreglado para la ocasión, pero no más de lo que cualquier chica española se arreglaría un sábado. En la primera me avisó el Teutonovio que iba demasiado arreglada, me dio igual hasta que llegué allí. Ni pendientes, ni tacones, ni bolsos monos...Un traje mono, el pelo bien peinado pero nada nuevo o especial, y de zapatos, cómodos. Si yo hubiese ido descalza me hubiesen mirado menos raro que con mis taconazos. (El Teutonovio mide 1,90, digo yo que puedo intentar acercarme un poco a su estatura, ese derecho aún lo conservaré en las Teutonías, ¿no?)
En la segunda también me pasé con el arreglo, y eso que sólo llevaba una tiara de Zara medio escondida en el recogido bajo que me hice en el coche. (para quien quiera una, esa tiara es mi mejor inversión por menos de 20 € para bodas y celebraciones varias, fácil, cómoda y rápida de poner con pelo recogido o suelto).
                                                 (Literalmente me cayó el ramo encima)

En lo que concierne a los regalos, pasa como en España, los hay que no quieren, los hay que prefieren algo físico, a quien le da igual, y quien pide dinero. Para estos últimos suele haber alguien que compra el cerdito hucha grande y lo lleva a la boda, y el resto mete los sobrecitos en el cerdo, con o sin nombre. Normalmente hay una mesa para los regalos de todo tipo.
Y a partir de aquí, no hay mucha más diferencias: música, baile, copas, risas, dolor de pies, copas de más... Y el buen samaritano que te avisa de dónde le gusta ponerse a la policía cerca de estos salones de celebraciones para que no te pillen. En mi caso da igual porque no bebo alcohol, sólo le pido al teutonovio que se quede despierto hasta que lleguemos a autopista para no pelearme yo sola con la tía del navegador. Son muchas ya las veces que nos ha mandado por donde no era. Horas de camino perdido...
Y hasta aquí puedo escribir, porque más no sé. Si alguien se lo pregunta por mi comentarios del comienzo, no, no me caso. Aún no. Pero la frase ya la he soltado: yo me caso, contigo o con otro, pero yo me caso. Esto es como criar flores, planta la semilla que ya dará fruto.
¡¡Hasta otra!!
PD: de despedidas de solteras aquí no tengo experiencia, no tengo tanta amistad con las novias que se casaron como para que me invitaran.
PD2: leyendo entre líneas se pueden imaginar mi opinión general sobre las bodas alemanas. Lo dejo a su entender.

jueves, 6 de agosto de 2015

Repasando con Barrio Sésamo.

 Hoy en Barrio Sésamo recordamos qué es cerca y qué es lejos:
Cerca: vivir a 100 Km de distancia.
Lejos: vivir a 2500 Km de distancia. 
Estaba claro, a que sí, no me he equivocado yo.

Con esta aclaración, qué voy a decir que quien lee no sepa: las ganas de volver a casa son infinitas. 
Los primeros veranos te planteas comer todo lo que no tienes en el nuevo país, ir a todos los sitios que echas de menos, y por supuesto ver a todos los amigos que echas de menos, todos esos que te repiten "estás perdida". Yo lo hice el primer verano. El segundo me dediqué a mí.

No sé si fue mi culpa o la de otros. Pero desde muy pronto aprendí a que mis vacaciones son mías, no para que los demás disfruten de mi presencia (exceptuando mis padres). Que los sitios que echo de menos seguirán ahí si los visito en otra ocasión. Que las cientos de tapas que se pueden elegir en mi ciudad están en cada bar y no hay que ir cual muerta de hambre corriendo al de siempre a coger mesa. 

Lo más importante que he aprendido: la que vive cada día LEJOS SOY YO. Como decía, mi primer verano intenté ver a todos los amigos que echaba de menos, todos los que decían y dicen que mi ciudad está demasiado lejos de Sevilla para ir a verme. 101 Km para ser más exactos. Me molestaba un poco que no fuesen hasta mi ciudad a verme si tantas ganas tenían, pero bueno, casi todos viven en Sevilla, así que era más fácil moverme yo sola que moverlos a ellos. Todo para que al final acaben diciendo: no es que en agosto nos coge muy mal, a ver si vienes en otra fecha, no es que yo ese día con tanto calor me voy a la playa de ... (mi ciudad tiene playa!!) 
Al final acabamos los mismos: mi mejor amigo, mi hermano, el teutonovio y yo. 
Una y no más. Se acabó para mí el coordinar a una decena para que fallen todos menos uno. Se acabó el partirme el coco planeando hasta el último minuto de mis vacaciones para ver a todo el mundo. 
Quien quiera verme que venga a mi casa! Por qué así de radical, pensarán, porque al final no se disfruta de las vacaciones. Para mí se han convertido en lo más simple del mundo: disfrutar de mi familia, de mis amigos más cercanos la más mínima oportunidad sin planear que tenga (tengo la gran suerte de que veranean en la misma ciudad, y en Navidad reservan un día para ir a mi casa a verme), dormir, comer y descansar. Se acabó tener una agenda más apretada en verano que en invierno. Total, para acabar escuchando: no, lo siento, no estaré porque me voy de vacaciones. 

ÉSTAS SON MIS VACACIONES.

Ah!, y no estoy perdida. Sé perfectamente donde estoy de pie, calle, número y código postal. Quien quiera encontrarme, que le pregunte al Google Maps, o que me busque junto a Wally tirada en la playa leyendo un libro.
He dicho. 

(disculpen la falta de signos de acentuación correctos y demás, estoy con teclado alemán; prometo corregirlo).

martes, 12 de mayo de 2015

Pactar con el diablo.

Obviando el hecho de que muchos de nosotros hemos pasado por la situación de "no soy tonto, soy extranjero; hábleme más lento y verás como nos entendemos", hay otra situación por la que pasamos todos los extranjeros más tarde o más temprano:: el médico. 
Dependiendo de la experiencia de cada uno, irán contando que el médico trata así o asá, más amable o más distante como si fuésemos ratas de laboratorio o no mereciésemos su tiempo (se suele dar entre médicos alemanes y sus aires de dioses; ojo, no todos son así). Pero existe un caso por el que tarde o temprano te encuentras chocándote contra el muro que diferencia nuestras culturas cayendo por el abismo que separa nuestras culturas. 
Me cuenta siempre una amiga, indignadísima por supuesto y con derecho absoluto a ello, que la pediatra de sus criaturas la toma por tercermundista porque le toma la temperatura al crío debajo del brazo, lo más cómodo para hijo y madre cuando está enfermo. Según los pediatras alemanes la temperatura ha de tomarse únicamente en oído, boca o culete, cualquier otra lectura, según ellos, es errónea (da igual que los hospitales patrios recomienden también debajo del brazo, qué sabrán en España sobre medicina). 
Yo hasta ayer me reía con esta anécdota más de lo que me puedo reír hoy. Ayer visité a una dermatóloga, joven, unos 5 años mayor que yo a lo sumo, y le comenté mi historial dermatológico completo, como es normal. Por la cara que me puso cuando le recité las grandezas que le atribuyo a una medicina, por otros no tan alabable, poco menos que yo hice un pacto con el diablo
Dicha medicina llegó a mis oídos por una conocida de toda la vida que padecía una rosácea mucho más severa que la mía y acudió a una dermatóloga cerca de su casa. Tras 2 años de tratamiento parecía otra, tanto que ni la reconocí
Esta medicina se llama Dercutane (otra versión de llama Rocutane), está recomendada para casos de acné severo. La dermatóloga que me lo recetó hace ya un lustro, lo había probado con éxito en pacientes con rosácea más o menos severa. En unas dosis bajas el tratamiento se alarga, y con él sus efectos secundarios (que son muchos). Soy una de las afortunadas que puede decir que aquella medicina le devolvió al espejo su función después de años esperando con una capa de polvo a que yo volviese a mirarme en él. Gracias a una dosis baja los efectos secundarios no aparecieron en mi cuerpo. Me consta que a muchas otras personas los efectos han sido terribles y crónicos. Y no saben lo que lo lamento por ellas. Entre los efectos secundarios están: sequedad de ojos crónica, mal funcionamiento del hígado, y en el caso de posible embarazo, malformación del feto. A las mujeres se nos receta Dercutane con anticonceptivos para evitar un embarazo durante el tratamiento y hasta poco después, para asegurarse de que los efectos de la medicina no alcanzarán al feto.
Ante estos hechos, pueden imaginarse ahora sí la cara de la doctora. Esa ceja alzada hasta el techo que se le iba a salir de la frente!

Así que ahora saben mi secreto de la eterna juventud, facial. Las canas que salpican mi melena cuentan otra cosa. 

El haber padecido esta enfermedad me obligó mucho tiempo a retirarme del sol lo más posible, a usar cremas de factor alto y sombreros/pamelas en la playa y en la piscina (aún hoy sigo manteniendo estas costumbres). Todo ello ha favorecido que mi cara siga diciendo que no tengo más de 25 cuando ya voy por 32 (sí, aún me creen muchos en la Universidad), frente a otras chicas de mi edad que tienen la piel cuarteada por tantas horas tomando el sol para estar renegrías todo el verano, sin hablar ya de las arrugas que se les marcan por toda la cara. Al final va a tener algo bueno ser el vaso de leche de la piscina durante toda mi vida y no un conguito más.

Les espero para mi próxima sesión para pactar con el diablo: los antibióticos de más que mi médico de cabecera en España me recetó porque "no comparte la visión de la medicina de sus colegas alemanes". Que la homeopatía es muy bonita en teoría pero que ni quita ni apalía los efectos de una faringitis aguda (amiga que me visita cada invierno).
Viva el diablo que es mi médico español, o lo que es lo mismo: soy satánica!!!

jueves, 7 de mayo de 2015

La venganza es un plato que se sirve frío.

Por todos mis lectores es sabido que soy carnívora y que defiendo mi estilo de vida frente a cualquier vegetariano/vegano que me encuentre. No me considero una arpía ni el diablo por comer carne de todo tipo, al igual que marisco. Las bromas que hacemos en privado el teutonovio son variadas, muchas gracias a las excusas tan simplonas que recibimos de algunos vegetarianos para justificarse: la vaca que me encontré en la montaña me miró con esos ojitos, y desde entonces no puedo comer carne. Entre otras muchas.
Nunca han escuchado la expresión "tener ojos de vaca" (bonitos, grandes y brillantes). 

Entre las bromas privadas que tengo con el teutonovio destaca la de: mi religión me prohíbe ser vegetariano; Dios puso a los animales en esta tierra y ofreció al hombre dominarlos (me parece un poco fuerte esta palabra, pero es la que utiliza el Génesis), yo sólo cumplo con las instrucciones de Dios de aprovechar lo que él nos dio. Lo sé, es igual de tonta que las excusas queyo escucho. Lo avisé, es una broma.

La razón de esta parrafada procárnica, es que en una semana el Imperio Vegetariano ha osado aparecer en mi vida arrasando: 
- Invitación de boda con menús a elegir: vegano o vegetariano. El teutonovio tachó vegano, dejó en blanco vegetariano y puso la opción de carne. Yo habría rellenado el campo "alérgico a" con: verdura.
- Invitación a una fiesta de primavera: un día más tarde anuncian que habrá una barbacoa a la que está prohibido llevar carne. Sólo Tofu.

Desde que era pequeña mi madre me explicaba las cosas, ni las imponía ni obligaba, las aclaraba. Ella sabía de sobra que mi reacción habría sido la rebeldía lógica de cualquier crío ante la imposición. Pues considérenme niña de nuevo, pero me niego a que me impongan que no habrá carne. 

Así pues, y utilizando mi lado friki (muy vivo esta semana gracias al 4 de mayo):

las tropas rebeldes se introducirán en la Estrella de la Muerte-al-Carnívoro, repleto de soldados del Imperio Vegetariano, y dejarán caer una tortilla de patatas rellena de jamón en la mesa del almuerzo. Rápidamente huirán de la zona cero para que la bomba haga su efecto.


PD: no quiero fastidiar a nadie, pero que no me digan "prohibido traer carne" cuando presumen de liberales. Cambias el imperio de la carne por el de la verdura. Y si no me gusta? Y si soy alérgica? O como en mi caso, la verdura no cocida (preferentemente en guiso cucheril) me sienta muy mal?
Nada, a hacerse el sueco y como que no me he enterado de la premisa "la carne no es divertida".

jueves, 26 de marzo de 2015

La tirita duele

A sabiendas de parecer frívola si cuento esta anécdota al final, prefiero que la lean ahora y la relean cuando acabe este post. Al menos así el recuerdo de la tirita será entretenido.
De todos, o más bien por todas nuestras pieles, es sabido que quitarse una tirita duele, a veces mucho. Pues bien, al pequeño monstruito que cuidé como Aupair le encantaban, sobretodo las de dinosaurios.  En una de las múltiples ocasiones en las que se quejaba, por cualquier cosa, padecía el angelito de una yaga en el interior del labio. Y allí que vino con su habitual: "¡duele! ¡Tirita!" Su hermano se rió conmigo, dimos media vuelta y si te he visto no me acuerdo. 

Las risas aumentaron cuando apareció con su preciada tirita sobre la boca (cerrada). El pánico se apoderó de sus ojos al notar que le faltaba un poco el aire y que dolía mucho quitarse la tirita. Con mimo y cuidado la retiré y él se quedó con la tirita. Supongo que para su orgullo herido.

Heridos es precisamente como estamos muchos a día de hoy. Mi mente y mi corazón están con las familias de los fallecidos en el accidente aéreo. No sólo lo digo por cumplir, porque cojo aviones 3 veces al año, etc...
Si me siguen en Facebook o en Twitter sabrán que padecí hace 2 semanas esa horrible gripe que se ha dispersado como la pólvora por Alemania. No se la deseo ni mi peor enemigo. No ha sido de los mejores momentos en mi vida, pero por desgracia lo recordaré para siempre. 


Cuando me acordaba, entre toses y fiebre, de que esa semana se cumplía un año del fallecimiento de mi abuela paterna, la triste noticia de la muerte de una tía materna azotaba mi familia. Cierto que la enfermedad venia de largo, que su cuerpo hacia tiempo que estaba agotándose de luchar, pero ella seguía luchando desde hacía 6 meses por agarrarse a la vida y a la familia. Aunque se sepa lo que el futuro depara, nunca lo asumes con la suficiente fuerza. Te rompe de primeras, pero vuelves en ti pensando, tengo que ser fuerte. Estoy lejos y va a doler mas. Yo bloqueé el dolor. Ya tenía experiencia. Y no aprendí de ella.
No se puede reprimir el dolor por la pérdida, aunque sea a los 2500 Km que me separan de mi hogar. ¿Por qué? Porque después el choque con la realidad es peor. Entiéndase por realidad: volver a España cuando todos ya lo están superando y tú te enfrentas de verdad a ese vacío. El golpe es doble. Y es en esta segunda ocasión me he dado cuenta de que tengo que dejar que el dolor llegue, el dolor por la pérdida y el dolor por el sufrimiento de mi madre, por no poder estar con ella. Tengo que dejar que las lagrimas salgan, sacarlo y pensar en la persona que he perdido, imaginarme el entierro y el funeral, aunque duela. No soy masoquista, soy realista: el ser humano necesita despedirse. Yo nunca di importancia a los funerales más allá de rezar por el alma del fallecido, aunque pronto lo cambié por rezar para que aliviasen el dolor de las familias y les ayudasen a salir adelante.
Ahora, tras perder ya dos familiares y no haberme podido despedir de ellos como la mayoría, he aprendido que tengo que imaginarme ese adiós, o el dolor de la pérdida se quedará en un limbo esperando golpearme en el próximo encuentro con la realidad que compartía con esa persona. Y dolerá, casi, como al principio.


Por eso entiendo que las familias de los fallecidos quieran ir a las montañas, no sólo a esperar para identificar y traer a los fallecidos, sino a despedirse, a quitarse la tirita cuanto antes.
Yo estoy pegando el tirón demasiado lento, no se lo aconsejo a nadie, ni al monstruito mayor del reino.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Todas las victorias son amargas

 Siento no poder estar escribiendo nada sobre la Oktoberfest, teniendo ya incluso los posts preparados (en el ordenador que se ha quedado en Alemania). 

Desgraciadamente todas las victorias son amargas, y cuando yo quería anunciar que me han renovado el contrato en la empresa y que me quedo indefinidamente, tengo que contar esta triste historia.

 El jueves vine a España para disfrutar con mi familia de la boda de un familiar. Tristemente cuando aterricé me di cuenta de que el estado de salud de mi padre ha ido empeorando en la última semana, tanto que ayer viernes tuvimos que ir de urgencias al hospital porque no podía respirar. Sus pulmones han recaído en una, creemos, neumonía. Está en estado grave, dormido para poder tolerar la maquinaria que le ayuda/obliga a respirar. 
Ahora sólo queda rezar y esperar que las medicinas funcionen y los pulmones reaccionen para poder despertarle, o que al menos funcionen con autonomía suficiente para trasladarle a la UVI del hospital privado de nuestro seguro.

Espero que los que estén en Munich disfruten de la Oktoberfest, sea paseando, comiendo, bebiendo...Merece la pena el paseo y conocerlo. Desde aquí espero que la disfruten. Yo ya encontraré un hueco más adelante para contar las anécdotas que he vivido o me han contado. De todo hay. 
Yo ya he retrasado mi vuelta unos días para poder quedarme y no verme a 2500 Km sola y sin poder acompañar a mi madre y a mi hermano en toda esta espera; para entonces el festival habrá terminado, pero bueno, siempre quedan casas de la cerveza en Múnich para celebrar cualquier día del año.

Un saludo desde el sur de España, y pido al que sea creyente, que se acuerde de él. ¡Gracias!